IAPOS: «La obra social que no funciona para los que más aportan».
La obra social de los empleados públicos de Santa Fe, IAPOS, atraviesa una de sus peores crisis. Con más de 550.000 afiliados entre activos y pasivos, docentes, policías, personal de salud y administración, la que debería ser una cobertura de referencia se convirtió en un sinónimo de mal funcionamiento, burocracia y abandono.
Para conseguir un turno, una odisea: El reclamo más común es la imposibilidad de conseguir prestadores.
Cartilla vacía: En el interior como El Trébol, Sastre o San Jorge, cada vez menos médicos, especialistas y psicólogos quieren trabajar con IAPOS. Los que quedan dan turnos a 60, 90 días. Para un cardiólogo, un neurólogo o un dermatólogo hay listas de espera interminables.
Plus médico: Aunque está prohibido, la mayoría de los profesionales cobra un plus de $25.000 a $50.000 por consulta. Si no pagás, no te atienden. El afiliado paga todos los meses el aporte más alto de la provincia y además debe pagar de nuevo en el consultorio.
Derivaciones a Santa Fe o Rosario: Un afiliado del interior debe viajar 150 km para un estudio que antes se hacía en su localidad porque no hay convenios vigentes.2. Medicamentos y prácticas: recortes y burocracia Vademécum recortado: Medicamentos que hasta el año pasado tenían 70% de cobertura hoy tienen 40% o directamente no están. Para pacientes crónicos, diabéticos, hipertensos y oncológicos el gasto de farmacia se volvió impagable.
Autorizaciones que nunca llegan: Estudios de mediana y alta complejidad como resonancias, tomografías, endoscopías o cirugías programadas tardan semanas en ser autorizados por auditoría médica. Hay casos de cirugías suspendidas el mismo día porque IAPOS no mandó la autorización.
Odontología y psicología casi sin cobertura: Lo que IAPOS reconoce es mínimo. Un tratamiento de conducto o una corona debe pagarse particular. En salud mental, reconoce 4 sesiones al año cuando un tratamiento mínimo requiere 2 por mes.3. Una obra social desfinanciada y sin control. A los afiliados se les descuenta religiosamente todos los meses del sueldo, uno de los aportes más altos del país. Sin embargo, no hay transparencia sobre dónde va ese dinero. Hay denuncias constantes por convenios millonarios con clínicas privadas que después no prestan servicios. El sistema de atención online y la app nunca funcionan, se caen las credenciales, no figuran los prestadores actualizados. Los empleados públicos sienten que son rehenes: no pueden elegir otra obra social, están obligados a aportar a IAPOS aunque no funcione.
IAPOS necesita una reforma profunda. Auditoría de los convenios, actualización de aranceles para que los médicos quieran volver a atender, ampliación real de la cartilla en el interior provincial, fin del plus médico y un sistema de autorizaciones ágil. La salud de los trabajadores del Estado no puede ser un negocio. Es un derecho por el que aportan todos los meses y que hoy el Estado no está garantizando.





